Casco histórico de Vallehermoso

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El Casco Histórico

Casa de Telégrafos 1980
Casa de Telégrafos 1980

En sus inicios, el actual casco urbano del municipio fue uno de los tantos caseríos diseminados que se establecieron por el barranco de Valle­her­moso durante el siglo XVI. La construcción de dos ingenios azucareros facilitó la llegada de nuevos colonizadores europeos gracias a la presencia de nacientes con abundante agua y al exuberante bosque que proporcionaba madera.

Una hacienda azucarera se erigió en el barranco del Ingenio, de donde pro­viene el topónimo, y la otra cerca del actual casco. Este poblamiento fue favorecido por los Condes, señores de la isla, cuyos deseos eran la llegada de nuevos vecinos al barranco. Mediante arrendamientos los colonos lo fueron ocupando, reservando las tierras fértiles para cultivar y las lomadas rocosas para construir sus humildes casas. En 1680 un padrón cita como zonas habitadas los núcleos de Postrer Agua, Barrio de Triana, Barranco de Macayo, Valle Abajo, Barranco de la Quilla, Barranco del Ingenio, Barrio del Cabo, Barrio de Vegueta, etc.

En esos años comenzó a construirse la iglesia de San Juan Bautista, ubicada en el tramo medio del Barranco. En su entorno se establecieron las clases más pudientes gracias a la riqueza fraguada en la exportación de la seda, el vino y las rentas extraídas por la propiedad de la tierra. Las casas con techos de tejas, la utilización de madera en las ventanas, la edificación en dos pisos y el encalado de las fachadas, marcaba la impronta de una nueva burguesía. En las zonas me­nos propicias, pero cercanas, vivían las clases más populares, cuyas cons­trucciones seguían siendo de piedra, de una sola habitación y con techos de paja. La Calle Real y el Barrio de Triana concentran el casco, constituyéndose en 1812 el Término Municipal de Vallehermoso.

Juan de Castro, Gobernador de Armas, refleja en 1856 ese período de esplendor a tenor del buen momento económico: «se tiene por el más rico y civilizado de la isla, su población es de más de 200 casas, reunidas en una sola calle y tres barrios contiguos». La posterior crisis del vino marca una etapa de regresión económica. El desarrollo del cultivo del plátano, a principios del siglo XX, inicia un nuevo ciclo de esplendor. Se une el barrio de Triana con la calle Real. Para facilitar la salida de la producción platanera se construye el pescante en la playa.

Vallehermoso se convierte en el centro político y cultural de la isla. Se edifica el casino para los más pudientes y, a la par, la Federación Obrera refleja la concienciación del cada vez mayor número de obreros. El enfrentamiento llega a su punto culminante durante el golpe de estado del General Franco en 1936. Vallehermoso es uno de los pocos pueblos de Canarias que se opone y los obreros y la guardia civil se enfrentan a las tropas sublevadas durante el episodio denominado «Fogueo». La posterior represión, llevada a cabo por el bando vencedor, constituye uno de los periodos más oscuros de la historia del municipio. La crisis de la platanera y el aislamiento favorecieron la emigración. Sin em­bargo Vallehermoso afronta ahora, con sus enormes potencialidades, el reto del siglo XXI.

Fuente: http://vallehermosoweb.es